10.20.2015

El perfil del recepcionista

En este apartado se expondrá el conjunto de conocimientos, actitudes y destrezas que según su actividad deberá desarrollar.

         Orientación y servicio al cliente. Ofrecer al cliente un servicio de calidad, identificando sus necesidades y mostrando interés para satisfacerlas e incluso anteponiéndose a ellas.


         Atención a los detalles. Prestar especial interés a los pequeños detalles que conforman el servicio, lo que nos hará en definitiva diferentes de la competencia.


         Capacidad de trabajar en equipo. Trabajar todos de forma conjunta y coordinada persiguiendo el mismo fin.

         Preocupación por el orden. Preocupación por disminuir la incertidumbre a través de controles y comprobaciones, evitando malentendidos que perjudicaría la imagen y el prestigio del hotel.
Iniciativa con el cliente. No debemos permitir que sea él quien nos llame la atención para proporcionarle el servicio requerido.

         Agilidad en la solución de problemas y aún más importante, estar atentos para prevenirlos antes de que se produzcan.

         Capacidad de adaptarse a cualquier situación. Mantener una relación coherente y coordinada con el ambiente de trabajo. Ser capaz de trabajar en distintos ambientes. El nuestro no es un trabajo con máquinas sino con personas bien diferentes entre sí. La adaptación redundara de forma positiva en el trabajo.

         Capacidad de colaboración y compañerismo. Ya hemos dicho que no trabajamos solos sino que somos un equipo.

          Auto control. Capacidad de mantener un estado emocional controlado en situaciones tensas y conflictivas. Pueden surgir situaciones verdaderamente críticas en las que no nos podemos llevar por nuestro nerviosismo, porque agravaría aún más el problema.
  
         Sensibilidad y comprensión. Capacidad para escuchar, comprender y responder, sobre todo en quejas y reclamaciones de los clientes, lo que se llama la empatía. Ponerse en lugar de nuestros interlocutores y razonar con ellos nos ayudara a  conseguir en muchas ocasiones soluciones a los problemas que satisfagan a ambas partes.

         Confianza en sí mismo. Valorar los conocimientos que poseemos y nuestras habilidades para transmitir seguridad y decisión, nuestro trabajo es importante y no debemos menospreciarlo. Somos profesionales y conscientes de lo que somos capaces.

         Capacidad de impactar. Asegurarnos la imagen y el buen nombre de la empresa, y eso se consigue con buena presencia, amabilidad y educación, esto es, profesionalidad.

          Actividad y trabajo. Capacidad para trabajar muchas horas de forma continuada y con momentos de verdadero estrés.

         Comprensión y fluidez verbal. Capacidad para entender con facilidad las ideas expresadas por el cliente, sabe entresacar lo más importante y captar la idea principal que se nos quiere comunicar sabiendo dar en todo momento una respuesta razonada y comprensible.

          Agilidad mental y capacidad memorística. Tener la habilidad para retener gran cantidad de datos y muy variados, siendo capaz de ordenarlos adecuadamente (nombres, números de habitación, etc.)

         Discreción y corrección en el trato con el cliente. Amabilidad y hospitalidad, concepto este muy importante en hostelería.
  
         Uniformidad y aseo: nuestra imagen es importante y debemos cuidarla porque es parte de nuestro trabajo.


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